Groq asegura 650 millones tras acuerdo con Nvidia y se reinventa
Tras ceder su propiedad intelectual de chips a Nvidia, Groq recauda 650 millones de dólares y pivota su estrategia hacia su negocio de nube de inferencia.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Tras ceder su propiedad intelectual de chips a Nvidia, Groq recauda 650 millones de dólares y pivota su estrategia hacia su negocio de nube de inferencia.

El fabricante de chips de inteligencia artificial Groq ha anunciado recientemente el cierre de una ronda de financiación por valor de 650 millones de dólares. Este movimiento estratégico se produce apenas seis meses después de que la compañía protagonizara un complejo acuerdo con Nvidia, el cual incluyó una licencia no exclusiva para su tecnología y la contratación de sus principales directivos, incluyendo a su fundador y CEO, Jonathan Ross. A pesar de la incertidumbre que este tipo de transacciones genera en el mercado, la empresa ha logrado asegurar este capital fresco para impulsar una nueva etapa en su modelo de negocio, aunque no se ha revelado su valoración actual tras la inyección de fondos.
La historia de Groq está profundamente ligada a la evolución de los procesadores especializados. Fundada hace una década por Ross, quien previamente fue una pieza clave en el desarrollo de las unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google, junto al ingeniero Doug Wightman, la empresa se destacó por crear la unidad de procesamiento de lenguaje (LPU). Esta tecnología, diseñada específicamente para tareas de inferencia, se comercializaba tanto a través de servicios en la nube como mediante clústeres de hardware instalados directamente en las instalaciones de los clientes. Tras la salida de Ross, Wightman asumió el cargo de CEO para liderar la transición.
El panorama competitivo cambió drásticamente cuando Nvidia, tras adquirir los derechos de propiedad intelectual de las LPU, presentó su propio sistema de hardware de inferencia en marzo durante su evento GTC. Ante este escenario, Groq ha decidido reorientar sus esfuerzos hacia su unidad de negocio denominada neocloud. Esta división, que anteriormente estaba bajo la dirección de Sunny Madra —quien también se unió a las filas de Nvidia—, ha experimentado un crecimiento significativo. Actualmente, la infraestructura abarca trece centros de datos distribuidos en Norteamérica, Europa, Oriente Medio y la región de Asia-Pacífico, atendiendo a millones de desarrolladores y miles de empresas de inteligencia artificial, con un volumen de procesamiento que alcanza billones de tokens semanalmente.
Para consolidar esta nueva dirección, la compañía ha realizado cambios estructurales en su equipo directivo. Entre las nuevas incorporaciones destaca Alan Rice, exejecutivo de xAI y Meta, quien asume el rol de director de operaciones (COO). Asimismo, se han sumado Sinclair Schuller como director de tecnología (CTO) y Rakesh Malhotra como director de producto (CPO). Ambos cuentan con una trayectoria previa en el sector, habiendo fundado la firma de ingeniería de software Nuvalence y trabajado en el desarrollo de productos en la nube para Microsoft, lo que aporta una experiencia técnica considerable para los retos venideros.
El éxito futuro de Groq dependerá de su capacidad para mantener la competitividad de su nube de inferencia, especialmente ahora que Nvidia posee y explota la propiedad intelectual que originalmente definía a la empresa. Si bien el mercado de la inferencia presenta una demanda creciente y un fuerte interés por parte del capital riesgo, también es un sector caracterizado por una innovación frenética y una competencia feroz. La capacidad de la firma para reinventarse tras ceder sus activos tecnológicos clave será determinante para su viabilidad a largo plazo en el ecosistema de la inteligencia artificial.