El testimonio de una sobreviviente tras los terremotos en Venezuela
Nayarit Colmenares, sobreviviente de los terremotos en Venezuela, relata cómo quedó atrapada durante dos días bajo los escombros, la pérdida de su esposo y su proceso de recuperación tras la amputación de su mano derecha.
Puntos clave:
- Contexto: Redactado por Redacción Orbynex y validado por la mesa editorial.
- Hecho central:Nayarit Colmenares, sobreviviente de los terremotos en Venezuela, relata cómo quedó atrapada durante dos días bajo los escombros, la pérdida de su esposo y su proceso de recuperación tras la amputación de su mano derecha.

Nayarit Colmenares, una arquitecta e ilustradora venezolana, sobrevivió dos días atrapada bajo los escombros de su apartamento en Caraballeda, La Guaira, tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. La tragedia, que cobró la vida de su esposo, Henry, resultó en lesiones graves para Colmenares, lo que derivó en la posterior amputación de su mano derecha. Su testimonio destaca el profundo costo humano de los eventos sísmicos que devastaron la región, dejando a miles de familias en duelo y marcando un antes y un después en la vida de los sobrevivientes.
Atrapada en las ruinas del edificio Palmar Este 1, Colmenares soportó 48 horas de oscuridad, rodeada de escombros y el persistente olor a gas y cemento. A pesar del dolor físico y el peso que inmovilizaba su cuerpo, mantuvo un estado de alerta constante, utilizando la regla de supervivencia de "tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin comida" para gestionar su miedo. En un intento desesperado por ser localizada, comenzó a golpear un tubo de hierro con trozos de cerámica, una acción que finalmente atrajo la atención de un equipo de rescatistas de El Salvador, quienes habían sido enviados al país para colaborar en las labores de auxilio.
Entre los escombros, Colmenares enfrentó la dolorosa realidad sobre el destino de su esposo, Henry, con quien compartió 14 años de relación y 11 de matrimonio. Al comprender que él había fallecido durante el colapso del edificio, la sobreviviente tuvo que procesar un impacto emocional devastador. Su rescate fue una operación compleja que se extendió durante siete horas, tiempo en el cual los bomberos trabajaron para despejar el área. El proceso incluyó la delicada extracción de su brazo, que había quedado atrapado bajo el cuerpo de su esposo, un momento que ella recuerda como uno de los más difíciles de su experiencia.
Tras ser rescatada, Colmenares fue trasladada a una clínica en Caracas, donde el gobierno salvadoreño cubrió sus gastos médicos. A pesar de los esfuerzos iniciales por salvar su extremidad, los especialistas determinaron que el tejido de su mano derecha estaba demasiado deteriorado y representaba un riesgo de infección sistémica. Ante la disyuntiva entre preservar su vida o su extremidad, optó por la amputación, una decisión respaldada por su familia. Colmenares asegura que la pérdida de su esposo es un dolor mucho mayor que la pérdida de su mano, la cual siempre asoció con su identidad creativa.
Actualmente, Colmenares navega los desafíos de la recuperación, incluyendo el síndrome del miembro fantasma y el proceso de reentrenamiento de su mano izquierda para retomar el dibujo y la pintura. Con el apoyo de sus allegados, busca adquirir una prótesis biónica avanzada para recuperar su capacidad artística, para lo cual su familia ha iniciado una campaña de recaudación. Aunque las autoridades no han ofrecido cifras oficiales sobre el número de amputaciones derivadas de los terremotos, que dejaron más de 6.000 fallecidos, la historia de Colmenares es un testimonio de resiliencia ante la catástrofe.